Tecno­logía alimen­taria

Higiénico. Resis­tente.
A la medida.

Alta
PROTECCIÓN CONTRA LA CORROSIÓN

Los aceros inoxi­d­ables, las aleaciones con alto contenido en nitrógeno y los recubri­mi­entos adecuados permiten un uso fiable en entornos húmedos y corro­sivos.


Lubri­cación ADECUADA A LA APLICACIÓN

Nuestros rodami­entos absorben de forma fiable las fuerzas radiales y axiales, así como los momentos de vuelco, y garan­tizan movimi­entos precisos.

CONFI­GU­RACIÓN PERSO­NA­LIZADA

SBN realiza el engrase de los rodami­entos en sus propias instal­a­ciones, desde el almacén de muestras hasta la producción en serie, adaptándolo a la aplicación y a las condi­ciones de funcio­na­miento.

EL ÁMBITO DE
APLICACIÓN

Los rodami­entos para la industria alimen­taria se utilizan, entre otros, en sistemas de trans­porte, máquinas de llenado, máquinas de envasado y en instal­a­ciones de mezcla y proces­a­miento. En la industria alimen­taria deben funcionar de forma fiable a pesar de la humedad, las fluctu­aciones de tempe­ratura y los procesos de limpieza periódicos. Depen­diendo de la aplicación, son funda­men­tales los materiales resis­tentes a la corrosión, las juntas eficaces y los lubri­cantes adecuados. SBN ayuda a los fabri­cantes y opera­dores a seleccionar y dimen­sionar los rodami­entos de bolas y las unidades de carcasa adecuados, adaptados a la carga, la velocidad de giro, los productos de limpieza y los requi­sitos higié­nicos del proceso de elaboración de alimentos corre­spon­diente.

Aplica­ciones
típicas

En los procesos de dosifi­cación y porcionado, en el trans­porte de productos, así como en el cierre y el control de envases, los rodami­entos garan­tizan movimi­entos precisos y repetibles. Estas soluciones son necesarias, entre otros sectores, en la fabri­cación de bebidas, la industria láctea, la producción de productos de panadería y la trans­for­mación de carne, pescado, fruta y verdura. Depen­diendo del proceso de producción, lo más importante son las altas frecuencias de ciclo, las cargas variables, la baja fricción o los largos inter­valos de manten­imiento. Una solución de rodami­entos adecuada favorece la dispo­ni­bilidad de las instal­a­ciones y un funcio­na­miento continuo y rentable.

Las
ventajas

Los rodami­entos de alta calidad y diseñados especí­fi­ca­mente para cada aplicación ofrecen una gran precisión de funcio­na­miento, una trans­misión de fuerza fiable y una larga vida útil. Depen­diendo del modelo, los materiales resis­tentes a la corrosión, los compo­nentes resis­tentes al desgaste y los eficaces sistemas de sellado permiten, además, un funcio­na­miento con bajo manten­imiento en condi­ciones de producción exigentes. SBN combina estas ventajas del producto con una amplia experi­encia en la tecno­logía alimen­taria y los conoci­mi­entos adqui­ridos en numerosas aplica­ciones de referencia ya realizadas. Nuestros especia­listas técnicos tienen en cuenta la carga, la velocidad de giro, la tempe­ratura y la situación de montaje, y a partir de ahí desar­rollan una solución de rodami­entos rentable, desde la primera muestra hasta la aplicación en serie.

Preguntas frecuentes sobre tecno­logía alimen­taria

La elección depende de la carga, la velocidad de giro, la tempe­ratura, la posición de montaje y las condi­ciones ambien­tales de la máquina alimen­taria en cuestión. Según la aplicación, se pueden utilizar rodami­entos de bolas de acero inoxi­dable, rodami­entos de acero con alto contenido en nitrógeno, rodami­entos híbridos o rodami­entos estándar sellados. Las unidades de carcasa también pueden constituir una solución adecuada. Es funda­mental la inter­acción entre el material, la junta y el lubri­cante, adaptada al ámbito de aplicación real.

Los rodami­entos inoxi­d­ables son especial­mente adecuados para zonas húmedas de las instal­a­ciones, procesos de limpieza periódicos, agua de conden­sación o el contacto con medios corro­sivos. Ofrecen una mayor resis­tencia a la corrosión que el acero conven­cional para rodami­entos. El tipo de modelo inoxi­dable que se necesite dependerá de la inten­sidad y la compo­sición de los medios presentes. Para ello, siempre hay que tener en cuenta la solución completa del rodamiento: la junta, el lubri­cante, la carcasa y los compo­nentes adyacentes también deben adaptarse a las condi­ciones ambien­tales.

Los rodami­entos VA están fabri­cados con aceros inoxi­d­ables para rodami­entos y son adecuados para numerosas aplica­ciones con requi­sitos elevados en materia de protección contra la corrosión. Los rodami­entos HNS se fabrican con una aleación con alto contenido en nitrógeno y ofrecen una resis­tencia a la corrosión y al desgaste especial­mente elevada. Los rodami­entos híbridos combinan anillos de rodamiento resis­tentes a la corrosión con elementos rodantes cerámicos. De este modo, se reducen la fricción y el desgaste, y se prolonga la vida útil de la grasa. La elección del modelo óptimo depende de la carga, la velocidad de giro, el contacto con los medios y la vida útil deseada.

La junta adecuada depende del riesgo de conta­mi­nación, la velocidad de giro y el par de fricción admisible. Las versiones sin contacto Z o RU apenas provocan fricción adicional, pero ofrecen una protección menor que las juntas de fricción. Las juntas RS se apoyan en el anillo interior y protegen mejor contra la entrada de partí­culas y la fuga de lubri­cante, aunque a cambio generan un mayor par de fricción. En caso de limpieza intensiva con chorro de agua o productos de limpieza, puede ser necesario además un diseño de junta situado fuera del rodamiento.

Un lubri­cante regis­trado según la norma NSF-H1 puede utili­zarse en ámbitos en los que sea posible un contacto invol­un­tario con alimentos, que no puede excluirse por completo desde el punto de vista técnico. Sin embargo, no es un ingre­diente alimen­tario y no está destinado al contacto inten­cionado. El registro se aplica exclu­si­v­a­mente al lubri­cante concreto, y no de forma automática al rodamiento ni a toda la máquina. Incluso en el caso de los lubri­cantes H1, solo debe utili­zarse la cantidad técni­ca­mente necesaria.

Los lubri­cantes NSF-H1 están desti­nados a aplica­ciones en las que no se puede descartar por completo un contacto ocasional e invol­un­tario con alimentos. Por el contrario, los lubri­cantes NSF-H2 solo pueden utili­zarse en aquellos casos en los que no exista ninguna posibilidad de contacto con alimentos. Por lo tanto, la elección depende, en primer lugar, del lugar de uso y del protocolo de higiene de la instal­ación. A conti­nu­ación, deben compro­barse las carac­te­rí­sticas técnicas, como el rango de tempe­ratura, la visco­sidad, la idoneidad en cuanto a velocidad de giro y la resis­tencia a los medios.

A la hora de seleccionar el lubri­cante, hay que tener en cuenta la velocidad de giro, la carga, la tempe­ratura de funcio­na­miento, los productos de limpieza, la humedad y los inter­valos de manten­imiento deseados. Igual­mente importantes son la visco­sidad del aceite base, el sistema espesante y la compa­ti­bilidad con las juntas y otros materiales. El registro NSF-H1 por sí solo no indica si una grasa es técni­ca­mente adecuada para la aplicación. Por ello, SBN tiene en cuenta tanto los requi­sitos higié­nicos como las condi­ciones de funcio­na­miento concretas del rodamiento. No dude en ponerse en contacto con nosotros.

La cantidad de grasa intro­ducida influye en el par de fricción, la evolución de la tempe­ratura, la vida útil de la grasa y el compor­ta­miento de las juntas. Una cantidad insufi­ciente puede afectar al suministro de lubri­cante. Por el contrario, una cantidad excesiva puede provocar un mayor esfuerzo de fricción, un aumento de la tempe­ratura y fugas indeseadas de grasa. El engrase óptimo depende, entre otras cosas, del tipo de rodamiento, la velocidad de giro, el espacio de montaje y el modo de funcio­na­miento. Por ello, la cantidad de grasa debe deter­minarse para cada aplicación concreta e intro­du­cirse en el rodamiento de forma repro­du­cible.

Sí. SBN puede limpiar los rodami­entos en sus propias instal­a­ciones y rellen­arlos con un lubri­cante seleccionado especí­fi­ca­mente para cada aplicación. Para ello, el rodamiento se prepara primero en una máquina de lavado por ultra­so­nidos para su relubri­cación. A conti­nu­ación, se introduce de forma controlada la cantidad de grasa especi­ficada. De este modo, se pueden fabricar tanto rodami­entos de muestra y proto­tipos como lotes en serie. Esto permite una confi­gu­ración de los rodami­entos que se adapta exacta­mente a los requi­sitos técnicos e higié­nicos de la máquina alimen­taria en cuestión.

Technik Center Nieder­lande, Belgien, Nord-Ost Europa

Stefan Gerritsen

Stefan Gerritsen

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